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Balances de brazos: algunos tips

Las posturas de balance de brazos del yoga están de moda. Y es merecido. Llaman mucho la atención pues son sorprendentes a la vista (parada de antebrazos, de manos, el cuervo volador), sin embargo lo más importante es que son estimulantes porque nos plantean un objetivo concreto, algo que queremos lograr, y el momento en que logramos despegarnos del suelo por primera vez no sólo es emocionante sino que nos da esa satisfacción más duradera, esa que se obtiene cuando conseguimos algo que nos proponemos.

 

Muchos de nosotros comenzamos en el yoga con una práctica más suave enfocada en el estiramiento y la respiración por lo cual el requerimiento del balance con los brazos se ve improbable e incluso innecesario. Puede haber mucha resistencia a querer incursionar en este tipo de posturas y en muchos casos esto se debe al ego y al temor. Sin embargo, si cruzamos ese umbral podemos comprender que estas posturas nos brindan grandes beneficios, no sólo a nivel físico sino también a nivel mental y emocional.
Para empezar, requieren de toda tu atención, es decir, que si la mente está volátil y dispersa, lo más probable es que perderás el equilibrio. Además, los balances de brazos nos conectan con nuestra fuente interna de poder, esto es, nuestra fuerza de voluntad y determinación.

Hay algunos aspectos claves que al tenerse en cuenta pueden ayudarnos a despegar nuestros pies del piso y encontrar el balance con los brazos.

 
Crea una base amplia

Si estamos de pie e intentamos soportar nuestro peso sólo en los talones o sólo en los dedos de los pies se vuelve más difícil encontrar el balance que si apoyamos la planta completa, pues el área de base es más pequeña.

Siendo así, para posturas como el cuervo, el cuervo de lado, la parada de manos, la plancha lateral, entre otras donde balanceamos el peso del cuerpo sobre las manos, se vuelve necesario crear una base amplia y sólida. Para ello debemos abrir bien los dedos de las manos y usar el apoyo de los cinco dedos al mismo tiempo que las cuatro esquinas de la mano, especialmente el área en la base de los dedos.

Es importante no cargar el peso en el talón de la mano para evitar cualquier posible lesión en la muñeca. Al llegar al punto en que despegamos los pies del suelo, la base amplia que hemos creado en las manos debe ayudarnos a lograr un mejor balance.

Activa la energía desde tu centro

Tener un centro poderoso y fuerte es esencial para lograr los balances de brazos. Al concentrarnos en que “nos salga” la postura tendemos a llevar toda la energía y el esfuerzo a la mente, sin embargo será más sencillo sí enganchamos el piso pélvico y los músculos del centro (iliopsoas).

Es de mucha ayuda imaginar que traemos el ombligo hacia la columna y los músculos del piso pélvico hacia arriba. Al hacer esto llevamos la energía, fuerza y enfoque hacia el centro de la postura, lo cual contribuye a lograr mejor control, equilibrio y estabilidad en la postura.

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Respira

Aunque parezca obvio, al concentrarnos mucho para lograr algo, tenemos la tendencia a aguantar la respiración con lo cual nos ponemos más tensos y dificultamos el proceso. Respirar nos ayuda a estar relajados y a traer nuestro enfoque de vuelta al presente (si se ha ido, como suele suceder). Además nos ayuda a mantenernos activos, lo cual es fundamental para lograr las posturas de balance de brazos.

Haz que tu mente funcione a tu favor y no en tu contra

No permitas que tu mente te diga que no puedes lograr los balances de brazos. Si queremos algo, podemos lograrlo, sólo necesitamos hacer que nuestra mente trabaje a nuestro favor en lugar de en nuestra contra.

Es de mucha utilidad reemplazar palabras como “no puedo” o “no me sale” por afirmaciones como: “puedo hacer el cuervo”, “voy a lograr la parada de antebrazos”, etc. Visualizar las posturas que queremos lograr también contribuye a enfocar la mente positivamente. Una mente positiva es fundamental.

Sé Paciente

Las posturas de balance de brazos son un reto. Pueden tomar meses o años de práctica. Se requiere flexibilidad, coordinación y fuerza, además de la posibilidad de dominar los miedos que se despiertan. Es importante ser persistente y pensar en la postura como una meta respetando el camino, no sucede de la noche a la mañana sin embargo con la práctica llegará.

Ser pacientes con nosotros mismos es clave. Y tener presente que lograr una postura no aumenta nuestra calidad humana. Es sólo una postura más que podemos hacer.

Fuente: http://www.doyouyoga.com/5-tips-to-help-with-arm-balances/