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¿Por qué es importante enfocarse en la respiración?

Por Brad Korpalski

A menudo escucho a los profesores de yoga hacerles presente a sus estudiantes la respiración. Algunos comienzan su clase con ejercicios de respiración o un momento tranquilo para “llevar la atención a la respiración”. Es una piedra angular del yoga, sin embargo sus profesores  no están solos en esta obsesión.

El enfoque en la respiración está de moda y entrando en el reino del cliché ya que está grabado firmemente en la nueva jerga espiritual y habita la lengua vernácula del mindfulness, el entrenamiento atlético y la charla sobre bienestar corporativo, para nombrar algunos.

Cuando estoy en clase, es una de esas cosas que oigo pero no integro completamente. En mi cabeza, si un profesor ofrece un “recuerda la respiración”- yo digo “ya, ya, ya…pero me estoy esforzando tratando de llevar este hombro debajo de mi muslo en este momento, entonces qué tal si regreso a la respiración en la postura de la montaña”.

Respirar es tan obvio que negamos su importancia.

Hace poco me encontré al final de una de las clases de yoga mencionadas sentado en posición de meditación. Se nos dio la instrucción de enfocarnos en sólo ocho respiraciones y luego teníamos la opción de continuar con más o echarnos en Savasana.

Ok, ocho respiraciones. No es gran cosa, no? Soy un pseudo meditador y definitivamente tengo la vibra de la meditación, entonces permítanme demostrar cómo enfocarse en la respiración y llegar al estado de Samadhi – para todos los que están mirando.

Comencé mis ocho respiraciones respirando con intención –  tratando de alcanzar respiraciones profundas que llegaran a las partes desesperadas de mi mundo interno. Respiré hacia mi vientre. Y mis ingles. Y mis hombros. Y así y así. Una vez que acabé con esta respiración profunda y consciente, tocaba continuar a la siguiente fase: simplemente observar la respiración natural.

Es en este momento que se puso interesante.

Mi respiración natural es una cochinada de espectáculo – un desorden ansioso y esquizoide de la función respiratoria.

La inhalación entra, hace lo suyo (como mantenerme vivo) y antes de que llegue a cualquier lugar que pueda notar, empieza a recibir un fuerte mensaje de mis tripas para que se largue de ahí. Entonces, cuando me apuro a exhalar, todos mis interiores en un instante comienzan a agitarse como un gordito ahogándose, todo en el esfuerzo por conseguir la siguiente inhalación.

Como si estuviera al punto de la sofocación- muriendo en los cinco segundos del circuito de inhalación y exhalación. No es sólo que mi respiración está comprometida en una especie de carrera contra el tiempo para moverse, moverse y moverse; es que mi mundo interior entero se paraliza con una profunda incomodidad- una severa y absoluta protesta contra los ritmos naturales.

Muevo mis piernas, giro mi cuello como si estuviera haciendo algo importante y enderezo mi columna continuamente a lo que considero es una mejor posición vertical.

No me puedo sentar quieto.

Me lo está diciendo este inesperado momento al final de una agotadora clase de yoga. Puedo auto-convencerme todo lo que quiera de que encarno un cierto nivel de “conciencia espiritual”, que soy un heraldo del fluir y un pilar de aceptación, pero la farsa filosófica se topa con un muro de verdad en la simple observación de mi respiración.

La respiración, y por extensión, nuestros cuerpos físicos llevan esa verdad a todos y cada uno de nosotros.

Esto, creo, es uno de los estratos primarios del yoga y la meditación: conectarnos con la verdad encarnada (en el cuerpo) del “Yo”. Esto no es una referencia a alguna dimensión “elevada” del ser a la que aún tenemos que “despertar” completamente, como podrías escuchar hablar en una discusión tántrica. Esto es una referencia a donde estamos en el AHORA con respecto a las cosas, de acuerdo a la evidencia de lo que literalmente está pasando en nuestra respiración y nuestros cuerpos.

Esta realidad existe más allá de la construcción mental egoísta que a menudo caracteriza nuestro sentido del ser, lo que nos decimos a nosotros mismos en nuestras mentes acerca de quiénes somos. ¡Qué revelación!

Todo lo que tenemos que hacer es sentarnos y “observar nuestra respiración” para saber cuán ecuánimes somos en la vida -en este momento.

Esto es la liberación.

Para todas la historias que corren como guiones en nuestras cabezas, manteniéndonos atados a versiones particulares de la vida, siempre podemos comenzar a transformar estas historias simplemente conectándonos con nuestros cuerpos.

No tenemos que memorizar antiguos textos cosidos en jeroglíficos a paredes de cuevas en lugares lejanos. No tenemos que adherirnos a conjuntos de reglas, borrar nuestro karma de vidas pasadas o alinear nuestros chakras.

Sólo tenemos que respirar.

Y prestar atención.

Pueden estar seguros, la próxima vez que un profesor me diga “presta atención a tu respiración”, lo escucharé.

 

Fuente: http://www.doyouyoga.com/why-yoga-teachers-tell-you-to-focus-on-the-breath-and-why-you-should-listen-32840/

Traducción: Ana Delia Hidalgo Ledesma