Origen del bushido o “Camino del guerrero”
Por Jimmy Pool • 4 Mayo, 2009 • Categoría: ArtículosEl bushido se desarrolló a lo largo de muchos siglos, aunque probablemente no fue codificado por cerca de mil años. Sus orígenes parecen emerger de la fusión de la religión Shinto del antiguo Japón con el Budismo y el Confusionismo, los cuales fueron traídos de China. La creencia del Budismo en que la vida es una miseria que debe ser atravesada y superada, o quizá simplemente una ilusión, le dio al samurai su ausencia de miedo a la muerte. Si la vida fuera simplemente un medio de purificación, entonces una muerte digna podría tener igual valor. Cualquiera seria valiosa por su utilidad, ninguna seria valiosa para su propio beneficio. Unido a la creencia de Shinto en la adoración de los ancestros y por extensión, sumisión absoluta a la autoridad, da como resultado el fundamento de una visión de vida, en la cual un guerrero podría encontrar realización personal entregándose completamente a su deber.
Como clase guerrera, los samurai sobresalieron por la envergadura de sus logros culturales. Esto puede ser en parte atribuido a la influencia del Budismo Zen. La práctica del Zen le daba al guerrero la idea de que podía encontrar crecimiento espiritual en la forma en que desempeñara cualquier actividad en su vida y de que la disciplina y la concentración con las que una tarea era realizada, eran más importantes que la actividad misma. Esto convirtió a la práctica de la guerra, en poesía, o igualmente valiosa que la ceremonia del té.
Las similitudes entre las metas Zen de calma, conciencia y simplicidad y los ideales samurai de desapasionado y decidido en la acción, son obvias. Lord Sanenori dijo, “En medio de un simple respiro, donde la perversidad no puede ser retenida, está El Camino.” La aniquilación del sí mismo, propuesta por el Zen para alcanzar la lucidez, tiene una fuerte analogía con la negación samurai del sí mismo para prestar un servicio perfecto. Ambos encontraban su recompensa al estar en armonía con la voluntad de un maestro, ya fuera Dios o el shogun. Los samurai eran guerreros de generación en generación. Un hijo samurai recibía su primera espada de acero (no afilada) a la edad de cinco años.
Es importante entender, sin embargo, que los samurai no eran simplemente hombres de guerra, sino hombres y mujeres con una ética lo suficientemente amplia como para soportar una civilización. Los principios del bushido reconocen que el ejercicio del poder (ya sea fuerza física o decisión política) es lo que moldea el mundo, y debe ser desempeñado de manera tal, que sea espiritualmente noble para todos, el gobernante y el gobernado, o de lo contrario destruirá a todos.
CHU – DEBER Y LEALTAD
- Primera dentro de todas las virtudes del samurai estaba la lealtad. Todo el mundo dentro de la estructura samurai tenia un maestro al cual debía su lealtad. Inclusive el shogun, quien estaba en la cima de la pirámide, debía lealtad al dios, y dedicaba su labor a hacer lo que creía que dios ordenaba. Cada uno de ellos necesitaba someter su propia voluntad a la voluntad de su maestro. Esto, más que por cualquier otra cosa, es por lo que ellos no eran simplemente llamados bushi – “guerreros” – sino samurai ”quienes sirven.” En la modernidad, en el mundo Occidental, usualmente vemos la lealtad como algo que es dado. En el Japón Feudal, era algo debido, era el propósito
de vivir. “Si simplemente convierte a su maestro el primero en importancia,” explica el Hagakure, “sus padres estarán felices y los dioses y los Budas darán su consentimiento. Para un guerrero no hay nada diferente a pensar en su maestro.” Si por tu vida y tu muerte, serviste bien a tu maestro, entonces viviste una buena vida. Ninguna meta personal o satisfacción podría igualar al servicio.
GI – JUSTICIA Y MORALIDAD
- El concepto de moralidad del samurai no era el mismo que el concepto Occidental de evitar el pecado. Era más una cuestión de elegir su curso de acción, basado en el conocimiento racional del bien y el mal, y no cambiar de decisión. Las emociones nos hacen cambiar. Sentimientos egoístas nos alejan del camino justo, y la generosidad también puede separarnos de hacer lo que sabemos correcto en nuestras mentes. Ambos son ejemplos de debilidad.
- Si moralidad es actuar de acuerdo a los principios, a pesar del interés personal, entonces quizá justicia sea tomar una decisión basada en principios cuando no hay involucrados intereses personales. En la ética samurai, estos eran prácticamente el mismo concepto. Si sabias qué estaba correcto, tenías que hacerlo. La fuerza de convertir ese conocimiento en acción era esencial para el guerrero, tal como lo es para cualquier persona justa y moral.
MAKATO – COMPLETA SINCERIDAD
- Sinceridad puede ser entendida como una forma de veracidad. En el mundo moderno, frecuentemente le damos un significado de que las palabras coinciden con los sentimientos. Pero en el mundo del samurai, significaba algo mucho más allá: que las acciones deben coincidir con las palabras. No era simplemente una expresión verdadera del estado mental; era una promesa. Una expresión de simpatía era considerada como vacía a menos que fuera acompañada de acciones. La palabra de un samurai era sagrada; los contratos escritos no eran algo común.
- Mientras que la cultura Judeo-Cristiana consideraba mentir un pecado, los samurai lo veían como debilidad. Igual era considerada la equivocación. El hombre o la mujer fuerte debe hablar con la verdad, y tener el coraje de vivir con ella y regido por ella.
REI – CORTESÍA
- Las costumbres de cortesía Japonesas son conocidas en el mundo entero. Para algunas culturas, estas parecen extremadas y difíciles de entender. La perspectiva de los japoneses debe ser entendida al decir que la cortesía coloca a los otros en el mismo lugar de uno mismo, o quizá un poco más arriba. La cortesía es una expresión de completa simpatía. Nace del mismo ideal de la “regla de oro” del Cristianismo, pero es llevada a cabo con un mayor nivel de conciencia. Se es cuidadoso de no hacer algo que pueda hacer sentir al otro avergonzado u obligado.
- Si dos conocidos se encuentran bajo la lluvia y solo uno de ellos tiene un paraguas, ¿cuál es la acción cortés que se debe tomar? Podría darle el paraguas a la persona que no está cubierta, pero eso haría que quien lo recibe se sintiera obligado. Podrían entonces compartir el paraguas si fueran amigos cercanos, pero de no ser así, esto obligaría a quien lo recibe a aceptar una situación que podría hacerlo sentir emocionalmente incómodo. Quien tiene el paraguas, podría también bajarlo y decir a su conocido que antes de correr el riesgo de avergonzarlo, compartirá gustosamente su problema y se mojará.
JIN – COMPASIÓN
- Tal como sucede con muchas palabras Japonesas, una simple, directa traducción al Español no es siempre posible. Jin puede también ser entendida como “benevolencia”, una palabra derivada del latín, que significa “buen deseo” o “buena voluntad”, pero lo que usualmente entendemos como la buena voluntad de un superior hacia sus inferiores. Se creía que la compasión o benevolencia era el fundamento real del liderazgo y, ciertamente, de la dirección. El líder benévolo contaba con el respeto de quienes lideraba. El príncipe o shogun no necesitaba dirigir a través del miedo o infligir poder brutal sobre aquellos quienes lo seguían voluntariamente. También está relacionado con el concepto Europeo de noblesse oblige – con el cual los altos rangos crean obligaciones para aquellos de rangos bajos. En el caso de los samurai, era el reconocimiento de aquel que comandaba la lealtad absoluta de quienes estaban debajo de él en la sociedad, que tenía la obligación de utilizar correcta y compasivamente las vidas que él controlaba. El fomento de artes y poesía – para dar al samurai los medios para expresar sus más finas sensibilidades – era también una manera de desarrollar esos sentimientos. Se decía que sin dichas sensibilidades, un hombre no era capaz de ser benévolo, de ser compasivo.
YU – CORAJE HERÓICO
- El coraje es admirado universalmente hoy en día. ¿Eran los samurai de alguna manera diferentes? Quizá únicamente en que ellos hicieron una tajante distinción entre coraje para su propio beneficio, el cual despreciaban, y coraje por una causa valiosa. Aunque un samurai no le temía a la muerte, él no moriría de una manera frívola o desperdiciaría su vida simplemente para mostrar coraje. “Morir sin alcanzar su objetivo es la muerte de un perro y fanatismo,” dice el Hagakure. A pesar de que la cultura samurai es ampliamente conocida por animar al suicidio, los samurai sabían igualmente bien que algunas veces se necesita más valor para vivir, y el heroicamente valiente es aquel que es lo suficientemente fuerte como para hacer lo que sea correcto.
- El coraje era una virtud enseñada desde temprana edad. Los niños samurai enfrentaban dificultades, y situaciones de desconocimiento e incertidumbre… y aprendían que podían sobrepasarlas.
- El objetivo era el auto-control, pues solo quien estaba realmente en control de si mismo podría entregarse voluntariamente a su maestro. Eso, por supuesto, era la virtud más grande.
MEIYO – HONOR
- El concepto samurai de “honor” es posiblemente el más difícil de describir. La similitud en español entre las palabras “honor” y “honestidad” nos lleva por el camino equivocado. Meiyo está más relacionado con el “buen nombre” de una persona. Está de alguna forma relacionado con el concepto de “estima”. Inazo Nitobe decía que la carencia de este, constituye lástima, pérdida del semblante, y señalaba las grandes distancias que un hombre recorrería para evitarla.
Honor, el propio buen nombre de alguien y, por extensión, el buen nombre de todos los samurai, era ciertamente mantenido de manera férrea. Era considerado inaceptable hacer algo “no digno de un samurai”, que pudiera debilitar la reputación de la clase. Era igualmente inaceptable permitir que el nombre samurai fuese insultado.
- Durante el Periodo Edo, en el que lo guerreros no tenían batallas que librar, el honor se convirtió en un asunto muy delicado. Las historias abundan – aunque tal vez ficticias –de ciudadanos inocentes, quienes inadvertidamente hicieron o dijeron alguna pequeña cosa que un orgulloso samurai tomó como un insulto… y rápidamente se encontraban a sí mismos cortados por la mitad. Claramente, abusos como este indican la fuerza del deseo de evitar la pena. El honor debía ser protegido. Solamente cedía a la voluntad del maestro. Si el maestro ordenaba alguna acción deshonrosa, el samurai podría defender su honor en la forma más sincera de protesta: el suicidio. Pero si se actuaba correctamente en todas las cosas, entonces nadie tenía el derecho de criticar. El honor era, realmente, el fruto de la perfección.
Jimmy Pool es Graduado en Corea como Maestro Internacional de Artes marciales y cultura Oriental,Coach miembro de la International Coaching Community,Facilitador Univ. R Palma, colabora en varios medios con notas y artículos.
Enviar Email al colaborador | Ver todos los artículos de Jimmy Pool











